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Danna, la mujer anónima.

Publicado: 11 diciembre, 2011 en Relatos

Hola a todos,

Hace algún tiempo, en un lugar remoto del sur del Colorado, una mujer de aproximadamente 52 años de edad tuvo en sus manos la posibilidad de cambiar el mundo.

Apenas se conoce su nombre, muy poco se sabe de ella, pero sin duda permanece muy viva en el recuerdo de todas las personas que estuvieron aquel caluroso cuatro de agosto de 1963 junto al valle de Roust Bush. Todos y cada uno de los hombres y mujeres que presenciaron el  fantástico acontecimiento conocen la magnitud del poder que Danna despertó aquel día.

Aparentemente una mujer sencilla, que pasaba desapercibida ante la mirada de los demás, consiguió despertar la fuerza de la naturaleza. Casi como por arte de magia Danna transformó sus pensamientos en realidad. Logró lanzar sus ideas, las exportó de su mente al mundo terrenal.

Nadie sabe cómo lo hizo, nadie sabe cómo un hecho que ha sido narrado cientos de veces en los libros de fantasía cogió forma aquella tarde y se materializó ante decenas de personas.

Danna era una buena persona, vivía de la caridad que la sociedad le regalaba. Siempre con un gesto amable en su cara, intentaba ayudar a todo aquel que lo necesitaba. Se podría decir que era una persona de las que ya no quedan. Sí, seguramente fue la última de su especie.

Quizá por esta razón Danna sufría una grave enfermedad. Demasiadas horas viviendo a la interperie, demasiados días sin comer, demasiadas ilusiones perdidas, demasiados pensamientos guardados en saco roto. En definitiva, demasiado de todo pero nada en exceso.

Aquel día, la mujer esperaba junto al valle de Roust Bush las limosnas de todos aquellos que se acercaban a rezar a la iglesa. Sin duda, era el templo más famoso de todo el condando debido a los milagros realizados a lo largo de los años. Quizá por ello Danna acudía todos los dias hasta allí, era una buena oportunidad para conseguir algo de misericordia.

Pero aquel día nada sería igual. Aquel día todo cambiaría y tan sólo una persona sabía el paradero de la mujer que un día fue anónima.

Continuará… quizá…

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Sergio Neme.

Juntas, por fin

Publicado: 9 febrero, 2011 en Relatos

Normalmente las mañanas son el peor momento para preguntar por la noche anterior. Como cada día, apenas tienen tiempo para hablar. El ritmo es demasiado rápido para detenerse a mantener una conversación. Ni el color rojo de la luz de los semáforos es motivo suficiente para darse un respiro.

Aunque no hace mucho que se conocen, han vivido numerosas aventuras juntas. Se han dado cuenta de que son inseparables, una unión perfecta que les hace felices. Es una felicidad a medias, ya que durante la noche sólo piensan en que llegue el día y así poder verse, pero cuando el día llega nunca tienen tiempo de hablar. Siempre para arriba y para abajo, siempre trabajando, siempre con prisa.

Parece que hoy, más que nunca, deben conformarse con observarse tímidamente por el rabillo del ojo. Después de una larga noche en soledad, pensando la una en la otra, ansiando el momento de volver a verse, deben seguir esperando el momento perfecto para iniciar la conversación con la que habían soñado. Pero todo está en su contra, el ajetreo de la gente, los empujones, el ruido y la lluvia hacen imposible detenerse ni un segundo.

Lo que no pueden imaginar es que hoy va a ser diferente. Sin darse apenas cuenta y tras un gran estruendo, vuelan por el aire dando decenas de piruetas descontroladas y agresivas. Es la misma sensación de cuando entraron en aquel gran tambor. Por un momento han perdido toda noción de la orientación. Sólo ven cielo y tierra, y aunque es a lo que están acostumbradas, en esta ocasión es todo muy distinto.

Rebotan por el suelo unos cuantos metros hasta toparse con el cuerpo sin vida de una persona. El azar ha querido que se posaran la una sobre la otra, pero aún así no son conscientes de su situación; están conmocionadas por lo sucedido.

Normalmente es de noche cuando no pueden moverse, cuando tienen que conformarse con mirarse desde una esquina de la habitación. Pero hoy todo el mundo las mira, o al menos eso creen desde su posición, a pesar del trágico accidente.

El cordón de su compañera resbala lentamente hasta posarse en ella.  Nunca antes se han tocado con tanta ternura, nunca antes han sentido esa sensación; un sabor amargo recorre el caucho y la tela del que están formadas.

Comienzan a comprender que la pérdida de quién las ha portado todo este tiempo significa su descanso eterno. Pero a su vez, un extraño cosquilleo alivia el dolor del fatal desenlace por sentirse finalmente juntas. Tras el ajetreo endiablado al que han estado sometidas diariamente por fin han podido encontrar la paz, una paz manchada por la muerte de quien las eligió para una nueva aventura, la aventura de su vida.

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme.

 

Dos naufragos, una gaviota y su chocolatina

Publicado: 13 diciembre, 2010 en Relatos

Extracto de un ejercicio para clase en el que se debía trabajar el subtexto. Pido disculpas por algún error que hay en el formato pero wordpress lo desordena todo.

 

BALSA SALVAVIDAS EN ALGÚN LUGAR DEL OCÉANO PACÍFICO. EXT-DÍA

BARRY (27, obeso) y TIM (30) duermen en la balsa mientras una gaviota se posa en ella.

BARRY
(Golpeando a Tim sin fuerza)
Tim, Tim, despierta. ¡Una
gaviota!

Tim se incorpora mirando con asombro a la gaviota.

TIM
¡Oh señor!, ¿Sabes lo que ésto
significa?

BARRY
(Babeando y mirando
fijamente a la gaviota)
¡Sí!, comida…
(pausa)
Gaviota asada, gaviota con
patatas, gaviota, ¡ya eres mía!

Barry se abalanza sobre la gaviota auyentándola y desequilibrando toda la balsa. Barry cae al agua.

TIM
(Ayudando a Barry a subir a
la balsa)
Sube, en el menú de los tiburones
hoy no toca albóndiga gigante.

BARRY
(Sofocado)
¡Demonios, llegué a rozar sus
plumas con mis dedos!

Tim observa a la gaviota con una sonrisa esperanzadora.

BARRY
¿Qué te pasa? No te veo sonreír
desde la noche antes de la
tormenta.

TIM
¿Sabes?, las gaviotas son la
medicina de muchos marineros.

BARRY
(Sin entender nada y entre
risas)
Pues ésta parece estar algo
caducada.

TIM
(Agachando la mirada y con
tono triste)
Claro, ¡qué estúpido!

BARRY
(Sin apartar la mirada del
mar)
¿Qué?

TIM
Las gaviotas solitarias vuelan
hasta alta mar, para morir…
(pausa)
¡No hay tierra cerca!

BARRY
(Eufórico y apoyándose en el
borde de la balsa)
¡Pero sí hay chocolate!, ¡Mira!

Una chocolatina flota cerca de la balsa. El envoltorio dice “ChocoCrack”.

Tim y Barry reman hasta ella y la recogen.

BARRY
(Sosteniendo la chocolatina
y acariciándose la barriga)
Oh Dios, hace ya dos semanas que
mi estómago está en paro.

TIM
(Entre risas)
Tu estómago podría seguir
cobrando el paro cuatro meses
más, Barry.

Barry abre la chocolatina rápidamente y Tim se lanza sobre él para intentar arrebatársela. En el forcejeo, la chocolatina cae al agua.

Antes de que puedan recuperarla, la gaviota la recoge y se la lleva volando.

BARRY
(Decepcionado)
No sabía que las medicinas
perjudicaran a los enfermos,
Timmy.

TIM
(Tumbándose en la balsa)
Sólo las caducadas Barry, sólo
las caducadas.

FUNDE A NEGRO.

 

FIN

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme.

Hakon el aventurero

Publicado: 11 noviembre, 2010 en Relatos
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Es sencillo, aquí los premios se los dan hasta al más tonto. Yo no paro de alucinar y de buscar la cámara oculta con algunas cosas que suceden a mi alrededor. Pido disculpas por lo del más tonto, es una expresión… como muchas que hay, aunque la cosa es poner una excusa para convertirlo todo y hacerlo políticamente correcto. El fin es el mismo.

En fin:

En un camino poco transitado, a más de tres horas de viaje de la aldea más cercana de la costa suroeste africana y con más de 40º a la sombra a Hukon se le estropea su 4×4. Es un gran hombre físicamente hablando, dueño y señor de una importante empresa americana que está pasando sus últimos días de vacaciones en África.

Hukon está sentado en su vehículo, se limpia las gotas de sudor que resbalan por su cara con un pañuelo de color rojo a la vez que se abanica el rostro con la otra mano. El empresario ha pedido ayuda vía satélite para que vengan a rescatarlo, pero ésta parece no llegar. Hukon se limpia el sudor de su frente una y otra vez. Sin duda no soporta el calor asfixiante que quema sus pulmones con cada bocanada.

Decide salir del coche y buscar el frescor de la sombra de un árbol cercano que se alza a escasos metros de donde se encuentra. En su corto trayecto se cruza con una oveja de color negro. Debe ser una oveja de alguna aldea cercana, piensa. Aunque la última que vio estaba a tres horas de viaje y desde entonces no se había encontrado con nadie. Sin duda, aquel animal descarriado se encontraba en peor situación que él, no tenía forma de avisar a su dueño para que viniera a recogerla, pensó en tono burlón.

Hakon la mira con lástima, pero percibe que ella le mira de la misma manera.

-Oveja, ¿por qué me miras así?- pregunta Hakon.

-Te miro de la misma forma que tú lo haces conmigo- responde la oveja.

Una oveja que habla, se sorprende Hakon. No puede ser, sin duda debe ser producto del calor que le está haciendo delirar. El empresario camina hacia el árbol ignorando a la oveja.

-Si quieres puedes venir conmigo y salvarás tu vida- dice la oveja.

Hakon ignora al animal y continúa su camino.

-Muy bien, suerte- concluye el animal.

Hakon se da la vuelta pero la oveja ha desaparecido. El hombre alcanza el tronco del árbol y se recuesta pensando en la oveja. Percibe unos gruñidos detrás del gigantesco tronco sobre el que está apoyado…

No hace falta que siga, no quiero ver morir a Hakon, en el fondo me ha caído bien mientras escribía. Si vosotros queréis, acabad con él. Pero no me lo contéis.

Como decía al principio, lo absurdo. Seguro que alguien es capaz de sacar algo bueno de las cosas más inútiles.

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme

The black Van

Publicado: 20 octubre, 2010 en Relatos

Hola a todos, hoy me apetece mostraros algún ejercicio de los que hago en la universidad, en este caso se trata de una escena definitoria. Debíamos presentar a un personaje y el público debía entender perfectamente cómo era el sujeto, sus motivaciones, su personalidad, etc.

El formato es de guión y al pasarlo al blog pierde toda su forma pero bueno, os hacéis una idea de cómo se escriben las tramas en un guión típico de película.

En este trabajo tengo un 9, a ver qué os parece:

THE BLACK VAN

CALLEJÓN SIN SALIDA DE UNA GRAN CIUDAD. EXT – NOCHE

Un furgón de color negro se detiene en la entrada del
callejón taponando la salida.

RICK (34)se baja lentamente del asiento del conductor,
escupe tabaco de mascar al suelo mientras se ajusta unos
guantes de cuero negro.

Mira a ambos lados de la calle lentamente y se dirige a
las puertas traseras del furgón.

De su interior, saca un palo largo acabado en lazo para
controlar animales.

RICK
(cerrando la puerta trasera)
Enseguida os traigo un nuevo
amiguito.
Rick camina lentamente por el sucio callejón observando
cada rincón con atención. En una mano lleva una linterna y
en la otra el lazo.
RICK
(inspirando con fuerza)
Uhmm huele a rata, una ratita
jugosa para el tío Rick…
(pausa)
¿Ratita? puedo olerte, sé que
estás por aquí.
Un ruido alerta a Rick al final del callejón.
RICK
(aligerando el paso y con
ironía)
Vaya, así que eres una rata mala
que quiere jugar…
(pausa)
Al tío Rick le gusta jugar.
Rick guarda la linterna y agarra el palo con fuerza con
las dos manos
RICK
(golpeando con fuerza cubos
de basura)
Conozco un juego muy divertido…
(pausa)
¿quieres que juguemos? es muy
sencillo.
Rick se agacha para mirar a traves de unas cajas.
RICK
(incorporándose)
En el siglo catorce, las ratas
repartieron la peste por
Europa…
(pausa)
Ahora en pleno siglo veintiuno,
han llegado a mi ciudad.
Un ruido más fuerte se produce muy cerca de Rick.
RICK
(golpeando con rabia un
montón de cajas)
Y ahora yo, ¡os tengo que cazar!

Un VAGABUNDO (42) intenta escabullirse de los golpes de
Rick.

Rick consigue insertar el lazo del palo sujetando
firmemente al vagabundo por el cuello.

Rick asfixia al vagabundo mientras le propina patadas en
el estómago.

RICK
(con desprecio)
Maldita rata, todas sois iguales.
Infestáis mi ciudad con vuestra
basura…
(pausa)
Estoy harto de limpiar mis calles
de despojos como vosotros.
Rick arrastra al vagabundo semiincosciente hacia el
furgón.
Cuando abre las puertas traseras, un grupo de personas
malheridas aparecen amontonadas y maniatadas en su
interior.
Rick introduce al vagabundo dentro, observando con asco la
parte trasera de la camioneta.
RICK
(con ironía)
Alegrad esas caras, ¡nos vamos de
excursión!
Rick cierra las puertas y se monta en furgón.
El vehículo se aleja lentamente

FUNDE A NEGRO

FIN

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

La última batalla

Publicado: 25 septiembre, 2010 en Relatos

Decenas, cientos de miles de guerreros dispuestos a luchar por la liberación de su pueblo, se habían reunido esa tarde en el Valle sin rostro ante la llamada de su rey Rodan. Durante décadas, habían sufrido el castigo de la fuerza oscura que los orcos, trolls y demás engendros de la naturaleza propiciaban en forma de muerte y tortura desde los bosques del abismo Ho-Masubi.

Montado en su gran caballo blanco, y junto a los comandantes de los diferentes territorios, representantes de los dominios de su imperio, Rodan miraba con orgullo al gran ejercito que había conseguido reunir aquella tarde. Su mirada no alcanzaba a contemplar la inmensidad de valorosos guerreros que aguardaban en silencio su decisión.

Era un rey poderoso que siempre había sabido cuidar de su pueblo. “Las injusticias de la vida se hallan en la percepción equivocada que cada individuo tiene de verla” solía decir. Rodan era de constitución fuerte, gran guerrero dispuesto a dar su vida por la gloria de su imperio. Vestido con el pesado uniforme habitual de las batallas, se mantenía firme sobre su caballo. Contemplando la llegada de las últimas tropas ante su llamada para la lucha. En su mano empuñaba una gran espada de plata. Forjada con fuego de dragón negro y enfriada en agua del lago de las hadas. Era la espada más veloz y mortífera que jamás nadie había visto. Su cabello largo y dorado acomodaba a la perfección el casco de combate que cubría casi la totalidad de su cabeza. En su frente, se reflejaba grabado el emblema de su imperio. Dos colinas entre las que nacía el sol.

Cientos de banderas de diferentes comarcas, hondeaban ante la suave brisa que hacía serpentear los emblemas de cada uno de los lugares de procedencia de aquellos soldados. Cada uno representaba una región, cada uno de ellos tenía sus costumbres, su forma de ser, de pensar, pero todos unidos significaban una sola cosa. El imperio de oro estaba allí reunido, preparado para luchar, preparado para castigar a aquel que durante años atormentó a las familias y a las gentes que forman este gran y próspero reino.

Rodan recordaba en silencio el momento en el que las criaturas despertaron, ante la llegada de la luz de fuego del cielo en una oscura y fría noche de invierno. Hasta entonces todo era paz y armonía. Pero la luz trajo consigo oscuridad, transformó el Bosque del Abismo en un lugar que engendraba bestias, los seres más peligrosos y despiadados que jamás nadie pueda imaginar. Hasta el día de hoy, han estado acudiendo para saquear, matar y sembrar el caos entre las gentes de Rodan.

Se habían librado cientos de batallas contra aquellas criaturas, a cada cual más sangrienta. Aquella tarde no sería una batalla más, sería la batalla de las batallas. Absolutamente todos los hombres, guerreros, muchos jóvenes, incluso alguna mujer que otra componían la gran marea humana, que sobre el valle sin rostro, esperaba la llegada de los orcos, trolls y demás seres del Bosque del Abismo para acabar definitivamente con ellos. Rodan estaba dispuesto a arrasar el bosque si hacía falta. Lo único que quería era encontrar la luz de fuego que hizo volverse a las criaturas en auténticos demonios de la naturaleza. Tan sólo esperaba devolver la paz a su reino. Una paz rasgada en ese momento por un cuerno de rinofante que estremeció a todos los allí presentes.

Desde lo más profundo del Bosque del Abismo que daba paso al gran valle sin rostro, se escuchó el grave bramido provocado por un cuerno de guerra de los orcos. Sin duda, sabían que estaban allí esperándolos para la batalla. Poco a poco se distinguía el caminar indisciplinado y caótico de aquellos seres acercándose al valle.

Rodan, junto con sus comandantes, había planeando este momento durante meses. De ello dependía caer en la esclavitud más absoluta y permanecer en el olvido eterno o  elevarse ante el triunfo de la victoria junto con sus hermanos, sus semejantes. Permanecer por ello en el recuerdo de generaciones venideras, como si fueran dioses, los dioses que un día, salvaron el imperio de oro de la temible mirada de la devastación.

Por ese motivo, el rey, cuya larga experiencia en batallas le había concedido el respeto y la admiración de su pueblo, había acordado mantener reservas ocultas de jinetes en lo alto del valle, protegiendo los flancos con el fin de aplastar por tres lados distintos a las bestias si fuera necesario. En realidad no sabía a lo que se enfrentaba, puesto que nadie que hubiera penetrado en el Bosque del Abismo, había conseguido salir con vida. Previsor, reforzó con catapultas las orillas altas del valle para fulminar a las terribles bestias. Mientras, él, junto a miles de soldados, esperarían frente a las puertas del bosque, en el valle, para librar la gran batalla.

Continuará…

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

Obra registrada en Safe Creative Registro de Propiedad Intelectual. Todos los Derechos Reservados.

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Rescate; El desenlace. Parte3/3

Publicado: 29 agosto, 2010 en Relatos

El ser que estaba en la habitación mediría aproximadamente dos metros, de constitución delgada, con dos largos brazos y piernas sobre las que se mantenía erguido. Tenía un tono de piel similar al de los lagartos. Estaba completamente desnudo y su enorme cabeza parecía un balón de rugby. Poseía dos grandes ojos de forma ovalada que no quitaban la vista de encima a Taniah.

La situación era tensa, nadie se explicaba qué estaba sucediendo, cómo se había abierto aquella puerta y por qué había penetrado en ella ese extraterrestre. Quizás era su única salida para escapar, pensó Cramp. Pero si ese lagarto había salido de allí no le entusiasmaba encontrarse en un mundo repleto de ellos.

El extraterrestre avanzó lentamente en dirección a Taniah que no reaccionó, estaba paralizada por la horripilante figura que se le acercaba. William se interpuso entre ella y el lagarto -vas a tener que acabar conmigo antes de tocarle un pelo, lagartija- dijo con desprecio al nuevo huésped.

Un segundo después de acabar su frase, William estaba suspendido en el aire. El extraterrestre lo tenía agarrado del cuello y como si de un muñeco se tratase, lo lanzó contra una pared dejándolo inconsciente. Acto seguido, continuó su trayecto hasta detenerse frente a Taniah. Seguía paralizada, seguramente muerta de miedo. Aquella especie de lagarto gigante agarró su cuello con una de sus manos, suspendiendo a Taniah en el aire. Se dio media vuelta y se dirigió de vuelta al portal.

Cuando se encontraba a escasos metros, lanzó a la joven a su interior que desapareció lentamente. El extraterrestre se giró para fijarse en Cramp. Avanzó hacia él lentamente y el soldado no supo cómo reaccionar. Estaba completamente paralizado ante aquella situación. De modo que antes de que se diera cuenta se encontraba frente al lagarto, suspendido en el aire, sujetado por una de sus gélidas manos. Los dos ojos oscuros le miraban. Parecía estar esperando alguna orden, puesto que estuvo inmóvil cerca de treinta segundos. Cuando el bicho volvió a reaccionar, comenzó a oprimir el cuello de Cramp.

De pronto, sintió que el ser que tenía frente a él desistió en su afán por estrangularlo. Cramp cayó al suelo y el lagarto permaneció inmóvil un par de segundos para después, caer desplomado junto a él. El soldado se incorporó recuperando como pudo el aliento y vio algo que le llenó de esperanza; decenas de seres humanos armados, con indumentaria militar, habían hecho un boquete en la sala y estaban repeliendo a los lagartos que habían salido del portal. Había decenas de esos seres sin vida arrojados por el suelo.

El haz de luz púrpura sobre el cubo y por el que accedían los extraterrestres se cerró ante la contundencia del ataque terrícola. Un chico joven, guardando su arma se dirigió hacia Cramp. Cuando llegó frente a él, se cuadró.

-Capitán, le hemos encontrado- dijo.

Cramp no sabía a lo que se refería, de modo que se limitó a decir: -No entiendo nada.

-Señor, en cuanto llegue la unidad de Rescate, reinstauraremos sus recuerdos. Los Kratos tienen por costumbre borrar la mente de sus prisioneros.

-¿Kratos?¿Prisioneros? No entiendo de qué demonios habla. ¿Por qué me llama capitán?, ¿qué es este cubo y que hago aquí encerrado, soldado?- dijo Cramp aturdido por todas las preguntas que le venían a la cabeza.

-Señor, los Kratos son la unidad avanzada de combate del planeta en el que nos encontramos- dijo el soldado intentando contestar a las preguntas de su capitán-. Usted es el capitán de nuestra unidad y hemos venido para completar la misión que usted mismo elaboró; localizar un campo de concentración de los Kratos y utilizar su cubo para encontrar los demás y acabar con ellos.

-No me acuerdo de nada- dijo sorprendido por todo lo que estaba escuchando.

-Usted se infiltró en una de las bases de los Kratos, se dejó atrapar para ser mandado a una de estas prisiones o campos de alimentación- Cramp interrumpió al soldado preguntando: -Alimentación, ¿qué quiere decir?-. Los Kratos comen humanos, señor. Nos capturan y nos mantienen en estas salas camufladas, esperando la hora de nuestra ejecución, señor- dijo el joven militar.

-Por Dios- exclamó el capitán.

-La única forma de penetrar en una de ellas es por el sistema de acceso entre cubos. Por suerte para nosotros tienen los campos repletos de prisioneros y no pueden mantener a ninguno más. Por eso le enviaron a este. Un campo abandonado, debido al avance de la ofensiva terrícola. Quizás con la intención de recuperar territorio algún día.

-Cramp, qué está sucediendo- dijo William desde el otro lado de la sala mientras se incorporaba apoyado en la pared.

-Tranquilo, han venido a rescatarnos- contestó.

-Capitán, este cubo es un instrumento de avanzada tecnología que los Kratos utilizan para mantener  a sus prisioneros con vida. Además de un medio de comunicación entre los diferentes campos de alimentación y sus respectivas bases. Por medio de estos cubos, podremos atacar desde dentro. Señor, ha completado la misión con éxito. Ha dado una nueva esperanza a la conquista de este planeta- dijo el soldado orgulloso de su capitán.

-¿Cómo me han encontrado?.

-Se implantó un chip localizador que nos ha proporcionado los datos exactos de su situación, gracias a él le hemos encontrado. Desde hace 1 semana, todos nuestros soldados llevan uno idéntico para poder ser localizados en caso de captura.

Cramp no supo qué decir. En ese momento un grupo de 3 soldados entraron transportando un aparato; una especie de casco unido a una caja repleta de cables.

-Señor, ha llegado la hora de recordar- dijo el soldado invitando a su capitán a que se acercara al instrumento.

Colocaron el casco en la cabeza de Cramp, realizaron las programaciones oportunas y el capitán sufrió un fuerte dolor de cabeza que le obligó a gritar durante unos segundos. Pasado este tiempo, el alto mando se quitó el casco lentamente y elevó su mirada. Era totalmente diferente a la anterior; era una mirada grande, como la que tiene un líder cuando consigue una victoria.

-Sargento Philip, gracias por su explicación anterior. No necesito saber más- dijo el Capitán, y señalando a William continuó-. Devuelvan sus recuerdos al soldado William. Nos acompañará en la siguiente misión.

-¿Qué misión, capitán?- preguntó Philip.

-Cientos de compañeros están atrapados en salas como esta. Una mujer ha sido enviada allí delante de mis propios ojos- Cramp se acercaba lentamente al cubo mientas continuaba su discurso-. Esta guerra nos dará una agradable recompensa, una recompensa con la que nuestras familias vivirán en paz- dijo mientras golpeaba, con un arma que le había facilitado Philip, la esquina del cubo, dando paso a los símbolos púrpura que anunciaban la apertura del portal.

El capitán se situó frente al haz de luz que emitía la figura geométrica y empuñando su arma con valor se giró para decir a sus soldados: -Caballeros, aquí comienza la que puede ser nuestra última misión; Rescate.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

Obra registrada en Safe Creative Registro de Propiedad Intelectual. Todos los Derechos Reservados.

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