Because changes happens

Publicado: 23 enero, 2012 en Vida

Hola a todos,

Si sois lectores habituales de este blog observaréis que ha sucedido algo, un cambio de estilo ha llamado a la puerta y ha llegado para quedarse por algún tiempo.

Con este nuevo tema que he incorporado al blog he pretendido otorgar un punto de seriedad, organización y algo más de profesionalidad a este sueño que nació hace algo más de dos años, el 30 de enero celebraremos el tercer aniversario, pero ya hablaremos de ello.

Hoy quiero hablar sobre los cambios. Los cambios no son más que opciones que tenemos en la vida para seguir luchando por la felicidad plena. A veces estos cambios son para bien, a veces son para mal. Lo mejor de todo es que nunca lo sabremos. Lo podemos intuir, sí, pero nunca asegurar que una de estas opciones sea beneficiosa al 100 por cien para nosotros.

Aunque resulte duro reconocerlo, esa incertidumbre a la hora de saber escoger es lo que nos mantiene vivos. Imaginaos un camino recto, llevamos mucho tiempo andando por él, siempre viendo el mismo paisaje, el mismo charco cada ciertos metros que se repite como un bucle. No tenemos opciones, no encontramos lugar para el cambio y eso nos acaba induciendo a vivir una gran monotonía. Pero siempre sucede algo, siempre encontramos alternativa aunque parezca que todo está perdido y resulta que después haber recorrido cerca de 20 kilómetros viendo el mismo charco una y otra vez nos topamos con una bifurcación. ¡Sí, por fin algo de emoción en nuestra vida!

Aunque parezca una tontería, si hemos caminado durante más de cuatro, cinco, seis horas o incluso todo el día por un sendero solitario, sin nada a donde mirar, cualquier opción al cambio nos resultará reconfortante. ¿Qué hay de reconfortante en encontrarse una bifurcación? Esa ramificación significa la toma de decisiones. El ser humano necesita sentir que aún sigue conduciendo su vida, que no va de pasajero atrás medio dormido apoyando su cabeza contra la ventana del autobús. Y sentirse vivo significa estar despierto, preparado, ilusionado para todo aquello que nos llegue.

De modo que nos encontramos frente al cruce, no sabemos que camino tomar. Tenemos dos posibilidades: izquierda y derecha. No hay ninguna indicación, el paisaje sigue siendo el mismo, carente de pistas que nos faciliten algún dato. Pero nosotros sentiremos motivación, tendremos la ilusión de encontrar algo después de haber escogido una opción.

No sabemos qué ocurrirá después. Igual el camino continúa repitiendo el mismo bucle una y otra vez, quizá sea el peor sendero que hayamos elegido jamás o puede que el destino nos otorgue una de las mayores recompensas que podamos obtener. Nunca lo sabremos, pero lo importante es que podemos elegir, queremos decidir y sobre todo sabemos escoger.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Nunca se sabe si hemos cogido el camino correcto…solo el tiempo te da o no la razón…

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