Montaña rusa

Publicado: 18 julio, 2011 en Vida

Hola de nuevo lectores,

Hoy soy un hombre feliz, más feliz si cabe que lo era ayer pero, creo que menos de lo que seré mañana. En la vida uno necesita subirse a la montaña rusa. De nada sirve quedarse mirando detrás de las barras de seguridad. Si has pagado la entrada, lo quieras o no, intenta aprovecharla lo mejor que puedas. Nunca entenderé a la gente que va al parque de atracciones, paga su entrada completa pero luego no se atreve a montarse en nada (exceptuando los casos extremos como por ejemplo un abuelo de 90 años. Entiendo que no va a subirse en la lanzadera, o sí, quién sabe).

De este modo os cuento aquí y ahora mi último viaje en una montaña rusa. Es una pequeñita, pero aún así, si el arte del storytelling cumple su objetivo, entenderemos que el tamaño no importa sino la forma en que se disfruta, y, no tanto en cómo se usa, aunque también. Ahora me surge esta pregunta: ¿de cuántas formas se puede usar una montaña rusa? Yo creo q hay que dejarse llevar. Poco puedes hacer una vez que te ponen el arnés de seguridad.

Bueno, siguendo con la historia, muchos de los que me leéis y todos los que me tenéis como amigo en alguna red social sabed dos cosas: 1. Si somos amigos en la red, también lo somos en la realidad. 2. Estos últimos días habréis visto nicks referentes a temperaturas y cosas de friki (de qué si no). Bien, esas cosas de friki hacen referencia a mi último pasatiempo, que ha durado cerca de 4 días, hasta que lo he acabado. Eso sí, parecerá una chorrada cuando lo explique pero, mi corazón ha estado en un puño durante el transcurso de la actividad (por eso el simil de la montaña rusa, guiño, guiño).

Como sabréis por otro post me compré un nuevo Pc. No han pasado dos meses desde la compra cuando, armado de valor, me he decidido a meterle mano por segunda vez (la primera fue instalarle cuatro tonterias). Pero, ahora ha sido en serio y cuando digo en serio me refiero a taladro, radial, pim, pam.

Una vez que la radial empezó a cortar, ya no había marcha atrás y la garantía me decía adiós. Un adiós que han dicho tantas miradas pero las bocas no se han atrevido a pronunciar. Un adiós que se sabe de ante mano que se producirá pero que se aferra al hola como si no existiera nada más, Se espera que nunca llegue. Siempre llega.

De este modo, una vez recortada la tapa lateral e incrustado el metacrilato susurré al sistema de iluminación que por favor no me diera problemas. Compra resistencias, leds, cables, empalma, suelda, positivo con positivo, en paralelo. Siempre es divertido recordar las clases de cuarto de la ESO de tecnología. Lo peor, hacer la prueba. El pulso me tiembla y el agujero por donde debo meter los cables es tan pequeño…  Un descuido, se produce un corto y adiós dineral gastado en el Pc por un capricho.

En efecto, por más que deseo que el pulso no me tiemble, me tiembla. Se produce el corto, veo una chispita, el ordenador se apaga y el infarto está a punto de darme.

-Joder- pienso-. Qué mala suerte.

De modo que desconecto todo y rezo. No sé a qué, pero rezo. Enciendo con miedo, mucho miedo, el botón de power y…

Creo que es un buen momento para partir la historia y esperar a la segunda parte. Es largo de contar y más emocionante de leer.

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme.

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