Huracán

Publicado: 26 mayo, 2011 en Vida

sergioneme neme las aventuras de neme huracan

Hola a todos,

Ahora escribiré desde una nueva ubicación: miiii casaaa. No, no es que me haya convertido en aquel simpático extraterrestre que nos visitó cuando, los que son de mi generación se acordarán, eramos aún unos niños. Los de las nuevas generaciones seguro que ni si quiera sabrán de lo que hablo, a no ser que les ponga el título concreto. En muchos casos seguro que ni eso, y me da pena.

La cosa es que mientras muchos de vosotros seguís estudiando, sufriendo o pernoctando, algunos ya lo han acabado todo. Pensarás:

– Qué majo, intenta reírse de nosotros… como él ya ha acabado…

Pero no, no es mi caso. Yo continuo como vosotros queridos lectores: sufriendo y deseando acabar. Aunque digamos que mi caso es algo especial puesto que tengo el 99% concluido. Tan sólo me queda un obstáculo por superar, ¡y qué obstáculo! Pero bueno, es lo que toca.

Después de tantos años recibiendo clases. Después de tantas etapas: del colegio al instituto y de ahí a la universidad. No contento con haber acabado una carrera me decido a conquistar la cima de otra, incorporándome  al segundo ciclo de unos estudios de los que no poseo una base. De los que no tengo ni idea, más allá de lo que mi imaginación quiere construir. No sé por que hablo en presente, se supone que ya sí que tengo conocimientos, soy un experto, soy un licenciado.

Cuando unos estudian tres temas yo tengo que incrementar ese número hasta nueve. Estudiándome lo que entra y lo que ellos ya han dado en años anteriores. Aún así no bajo del ocho y tan sólo he fallado una asignatura en dos años.

No quiero parecer creído ni mucho menos. De hecho no me siento orgulloso, es algo que había que hacer. Y lo hecho, hecho está.

Sin embargo ahí queda una pendiente. Parece que el periódo universitario se abraza a mí como ese niño lo hace a la pelota que los mayores quieren robarle. Ya soy mayor, tengo que robar la pelota al niño. Aunque no soy mala persona tengo que marchar sin mirar atrás.

Y es que el llanto de ese niño hace eco en mis oídos y los pilares que sustentan mi cabeza comienzan a temblar. Pero no, no puedo mirar atrás. La vida es sabia, es el mejor profesor que se pueda tener y para ese niño no existe recuperación que valga. De modo que continúo mi camino adentrándome en una tormeta. Avanzo hacia el ojo del huracan y no me pienso detener.

Siempre he querido saber lo que se siente al estar en el epicentro de un fenómeno atmosférico de estas características. Estoy a uno cuantos metros y sé que conseguiré llegar. Mientras tanto…

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Sergio Neme.

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