Hakon el aventurero

Publicado: 11 noviembre, 2010 en Relatos
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Es sencillo, aquí los premios se los dan hasta al más tonto. Yo no paro de alucinar y de buscar la cámara oculta con algunas cosas que suceden a mi alrededor. Pido disculpas por lo del más tonto, es una expresión… como muchas que hay, aunque la cosa es poner una excusa para convertirlo todo y hacerlo políticamente correcto. El fin es el mismo.

En fin:

En un camino poco transitado, a más de tres horas de viaje de la aldea más cercana de la costa suroeste africana y con más de 40º a la sombra a Hukon se le estropea su 4×4. Es un gran hombre físicamente hablando, dueño y señor de una importante empresa americana que está pasando sus últimos días de vacaciones en África.

Hukon está sentado en su vehículo, se limpia las gotas de sudor que resbalan por su cara con un pañuelo de color rojo a la vez que se abanica el rostro con la otra mano. El empresario ha pedido ayuda vía satélite para que vengan a rescatarlo, pero ésta parece no llegar. Hukon se limpia el sudor de su frente una y otra vez. Sin duda no soporta el calor asfixiante que quema sus pulmones con cada bocanada.

Decide salir del coche y buscar el frescor de la sombra de un árbol cercano que se alza a escasos metros de donde se encuentra. En su corto trayecto se cruza con una oveja de color negro. Debe ser una oveja de alguna aldea cercana, piensa. Aunque la última que vio estaba a tres horas de viaje y desde entonces no se había encontrado con nadie. Sin duda, aquel animal descarriado se encontraba en peor situación que él, no tenía forma de avisar a su dueño para que viniera a recogerla, pensó en tono burlón.

Hakon la mira con lástima, pero percibe que ella le mira de la misma manera.

-Oveja, ¿por qué me miras así?- pregunta Hakon.

-Te miro de la misma forma que tú lo haces conmigo- responde la oveja.

Una oveja que habla, se sorprende Hakon. No puede ser, sin duda debe ser producto del calor que le está haciendo delirar. El empresario camina hacia el árbol ignorando a la oveja.

-Si quieres puedes venir conmigo y salvarás tu vida- dice la oveja.

Hakon ignora al animal y continúa su camino.

-Muy bien, suerte- concluye el animal.

Hakon se da la vuelta pero la oveja ha desaparecido. El hombre alcanza el tronco del árbol y se recuesta pensando en la oveja. Percibe unos gruñidos detrás del gigantesco tronco sobre el que está apoyado…

No hace falta que siga, no quiero ver morir a Hakon, en el fondo me ha caído bien mientras escribía. Si vosotros queréis, acabad con él. Pero no me lo contéis.

Como decía al principio, lo absurdo. Seguro que alguien es capaz de sacar algo bueno de las cosas más inútiles.

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme

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comentarios
  1. cachorrita dice:

    WTF!?
    has empezado ya con el lsd?? dejame un poco…

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