La semilla del mal

Publicado: 8 noviembre, 2010 en Vida

Son las 12 de la mañana, acabo de venir de clase desde las 9. Esta es la vida lectiva de un Lunes: tan sólo dos horas y a casa.

-Y siempre dices que estás agobiado, no lo veo para tanto-, pensarás. Bien, vale, es lícito que pienses así, pero no sé qué demonios ocurre que cuando me quiero dar cuenta es la hora de comer. Cuando termino de hacerlo toca reposar un poco la comida y en un ratito ya es de noche con lo que toca ducha etc etc. No sé como me las apaño pero el tiempo pasa demasiado rápido y los exámenes cada día más cerca y claro, no cuentes la cantidad de trabajos grupales que tenemos que hacer. No me gustan para nada los trabajos en grupo y en realidad, no sé si los profesores lo hacen para que sepamos trabajar en equipo o porque son un pelín vagos y no quieren corregir demasiados…

Sea como fuere la cosa es que hay q hacerlo si quieres seguir adelante.

-Entonces de qué te quejas-, pensarás. Efectivamente, pero es una ley no escrita. Nunca estamos contentos con lo que tenemos, siempre queremos más o queremos cambiar lo que poseemos, etc. Sí, vale, todos pensaréis: pues yo estoy agusto con lo que tengo tal y Pascual, pero mirad en vuestro fondo, siempre vais a encontrar alguna pieza que necesite un pelín más de aceite para que todo funcione correctamente. No hay más que ver lo complejos que somos, físicamente hablando, para entender que es lógico que no todo esté operativo siempre al 100%.

Qué felices eramos de pequeños, ojo que no digo que no sea feliz, simplemente digo “qué felices eramos” y qué inocentes. Pero poco a poco nos corrompemos, poco a poco vamos aprendiendo lo que es el mal, alguien en algún momento determinado de nuestra infancia plantará en nuestro corazón una semilla oscura que se irá regando a lo largo de los años. Algún día esa semillita germinará y entonces podremos decir: adiós inocencia hola cruda realidad.

Es inevitable que con el paso de los años esa semilla crezca y dé sus frutos. Sin duda alimentada por las experiencias de cada uno a lo lago de su vida, a unos le saldrán espinas venenosas por doquier, a otros una flor marchita, otros tendrán un enorme fruto muy vistoso y apetecible pero que cuando lo pruebas, su veneno hará el resto contigo. Esto no hace otra cosa que alimentar tu propia semilla y nos encontramos en un círculo vicioso del que no podremos salir siempre y cuando sigamos queriendo vivir en sociedad.

-¿No hay parte positiva?-, te preguntarás. Sí, pero hoy no hay cabida para ella.

Gracias por perder el tiempo conmigo,

Neme.

 

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comentarios
  1. elcisnenegro dice:

    Interesante reflexión. Creo que cada día que pasas en la vida es un paso adelante como persona. Exige sacrificios, pero supongo que al final, con el paso de los años habrá valido la pena. Es un post cargado de pesimismo, pero es una realidad que no podemos negar…

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