Son esos pequeños detalles…

Publicado: 5 octubre, 2010 en Vida

Realmente tengo que contaros muchas novedades, se acabaron mis vacaciones malagueñas y cómo no, vuelve la depresión postvacacional. Creo que este año he tenido demasiadas depresiones postvacacionales, creo que este año acabaré necesitando un psicólogo aunque si no lo he necesitado ya, no creo necesitarlo en mucho mucho tiempo.

Sin duda alguna, creo que con todas las vacaciones que he tenido este año me puedo dar por servido hasta que me acerque a los 30. Pero como es de esperar, eso no sucederá y como muchos ya saben y otros se estarán enterando ahora, Bélgica está cada día más cerca.

Pero eso es otro tema, centrémonos en Málaga, centrémonos en una nueva aventura vivida y una vieja aventura por recordar. Una aventura en la que han sucedido tantas cosas, a mí todas buenas, pero las que para unas personas son buenas para otras son pésimas. Tampoco voy a centrarme mucho en este tema porque no tiene nada que ver conmigo, pero en fin, lo que sí es verdad es que cada uno ve las cosas de una forma. Sólo espero que se solucione pronto, estoy seguro de ello y de ellos.

Estoy sentado, escuchando una conferencia de estas en las que ofrecen créditos de libre configuración por estar sentado durante dos días escuchando sermones con cierto o nulo interés. En este caso es nulo y sólo vengo por los dos créditos ofertados.  Son los créditos que necesito para acabar con el cupo de libre configuración de esta carrera que estoy haciendo.

La verdad es que no me ha dado tiempo ni a descansar y reconozco que una cabezadita me he echado por culpa del cansancio acumulado en Málaga. No es para menos, si lo damos todo en todas las fiestas, todos los días pues lo lógico es que uno acabe como estoy yo ahora. Que me confundan con un oso panda lo tengo asimilado, mis ojeras llegan a saludar a mis rodillas y como diría un amigo mio: “Mi cuerpo lo sabe”.

Me llevo muy buenos recuerdos de mis vacaciones octubreras, no podría enumerarlos todos puesto que no quiero ser pedante. Pero si me tengo que quedar con alguno es con un baño en la playa, a plena luz del día, con una playa abarrotada de gente en la que con todo mi morro, me bajo los pantalones y me meto en el agua.

Estoy seguro que guardaré esa piedra con todo mi cariño durante mucho mucho tiempo. Sin duda, cerraré la entrada de hoy con una frase muy significativa y aplicable a cientos de situaciones y es que, son esos pequeños detalles los que dicen, tú me importas.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

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