Rescate. Parte 1

Publicado: 25 agosto, 2010 en Relatos

Un fuerte dolor en la espalda le despertó. El impacto de su cuerpo contra el suelo le hizo recuperar la conciencia; había caído desde el techo. Abrió los ojos y no tuvo tiempo apenas de reaccionar; se encontraba en una habitación vacía, tumbado en lo alto de un cubo negro, mientras tres hombres y una mujer con indumentaria militar intentaban acabar con su vida. Uno de ellos comenzó a golpearle la cabeza mientras otros dos castigaban su estómago. Apenas pudo localizar a la mujer puesto que estaba ocupado cubriéndose de la lluvia de golpes que estaba sufriendo.

Como pudo se escabulló de aquel círculo infernal que habían formado los tres hombres. Mientras retrocedía alejándose de ellos, sintió que le agarraban por detrás. Era la chica que le había inmovilizado para que sus compañeros acabaran con él.

-¿Quiénes sois?, ¿qué queréis de mí?- preguntó el hombre que había caído en la sala. No obtuvo respuesta. Tan sólo una mirada que jamás había visto en ningún ser humano.

Aquella mujer le sujetaba con fuerza y a pesar de sus intentos no conseguía soltarse. Cuando uno de los hombres se acercó lo suficiente, se impulsó apoyándose en ella para lanzar una patada a la sien del soldado dejándolo inconsciente en el suelo. Advirtió que la joven le soltó y junto a ella, los dos hombres se abalanzaron como bestias a por el cuerpo de su compañero. Arrodillados, comenzaron a morderlo y a desgarrar su piel. Parecían leones hambrientos luchando por algún trozo de carne.

Cramp, o al menos eso pudo leer en una chapa identificativa de su chaleco, se quedó inmovil sin comprender qué estaba sucediendo. Por qué aquellas personas actuaban de esa manera. Se apoyó en el cubo, de aproximadamente un metro de lado, de color negro y fabricado con un material que se asemejaba al cristal. Respiró profundamente para recuperar fuerzas y analizó la situación. Observó aquella habitación; grandes focos la iluminaban, era imposible mirar hacia arriba sin ser deslumbrando. No parecía haber sistemas de acceso a aquel lugar y su ropa, era semejante a la de aquellas personas. Llevaba botas militares negras, pantalón de camuflaje y un chaleco repleto de bolsillos vacíos, en él se podía leer Cramp.

No recordaba nada, no sabía como había llegado a aquel lugar, quién era, por qué iba vestido así. Su mente permanecía vacía de recuerdos anteriores a su entrada en la habitación. Su atención se centró en el extraño cubo. Lo rodeó un par de veces, sin quitar ojo a las personas que se estaban dando el festín, pero no encontró nada raro en él.

-Perdona por lo de antes, pero así es la vida- dijo la mujer levantándose lentamente y limpiándose la boca con el brazo mientras se acercaba a Cramp. Éste retrocedió hasta situarse detrás del cubo a modo de protección. Entonces los dos hombres siguieron a la joven-. Llevamos aquí encerrados cerca de un mes, sin comer- continuó diciendo uno de los soldados-. Así que, cualquier cosa es buena para sobrevivir.

Cramp no articuló palabra. No sabía qué decir frente a la escena que acababa de presenciar. ¿Realmente se puede estar tan desesperado para practicar el canibalismo? Seguramente moriría de hambre antes de llegar a esa situación, pensó. De modo que siguió observando con precaución a los tres individuos que estaban con él.

-William, debemos cubrir el cuerpo o el calor de los focos lo pudrirá antes de tiempo- dijo la mujer a la vez que se presentaba ante Cramp-. Soy Taniah, o al menos eso pone en mi chaleco- continuó con tono irónico. Era una chica delgada, no muy alta. Tenía pelo moreno y liso recogido en una coleta. Era de constitución atlética y debía ser la líder de aquel grupo, puesto que tomó la iniciativa en las presentaciones.

-Este es William – dijo señalando a un hombre de cuya barba aún goteaban restos de sangre de su compañero. El color anaranjado de su pelo se mezclaba con la sangre del soldado al que se acababan de comer. Era de una estatura similar a la de Cramp y su cara le resultaba muy familiar, aunque no recordaba nada-. Y este de aquí es Panzer- sin duda su nombre le venía como anillo al dedo; un hombre musculoso, de unos dos metros de altura, rubio y con una mandíbula cuadrada como jamás había visto. Su simple mirada de ojos azules imponía respeto-. Y aquel de allí es, bueno, era Math. O al menos eso dicen nuestros chalecos-. Finalizó diciendo con una sonrisa Taniah.

Panzer y William cubrían el cuerpo del cadáver cuando el cubo emitió un ruido extraño, como si algún tipo de maquinaria estuviera activándose dentro de él. Cramp se separó asustado y los tres individuos se aproximaron al objeto, impacientes, uno a cada lado del cubo, esperando algo…

Continuará…

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

Obra registrada en Safe Creative Registro de Propiedad Intelectual. Todos los Derechos Reservados.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Esto tiene continuación no?

    Un saludo.

  2. Upsss sii!!! jejeje se me olvidó poner el continuará 🙂

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