Puerta al infierno. El desenlace 3/3

Publicado: 14 agosto, 2010 en Relatos

Alan se giró lentamente. Observó la presencia de una figura que se escondía camuflada entre la oscuridad de la sala.

-¿Quién anda ahí? – Preguntó el doctor.

Aquella persona salió de su escondite caminando hacia Birth. Poco a poco, a medida que se acercaba a la luz roja de emergencia que iluminaba uno de los SG-23, el doctor advirtió que se trataba de su compañera de laboratorio.

-Soy yo Alan. Regresé en busca de mi móvil y vi luz en la sala de pruebas. Pensé que alguien lo estaba utilizando sin autorización y decidí ver quién era.

El doctor no dijo nada. Permaneció inmóvil y pensativo sobre lo que había visto en su segundo viaje.

– No imaginé que fueras tú. Sabes que dos viajes son peligrosos para cualquier ser humano Alan – continuó su compañera mientras se sentaba junto a él.

– He estado allí – contestó el científico.

– Allí, ¿dónde? – preguntó.

– He visto algo, el viaje en el SG-23 me trasladó a algún sitio. A esta misma sala pero en otra especie de dimensión, con una especie de fantasmas o demonios extraños. Estaban formados de humo, salvo…- El doctor se quedó pensativo cuando su compañera dijo: – Alan, ha sido un día de mucho estrés. Dos viajes seguidos no son recomendables para nadie y tú.. – el doctor interrumpió a su compañera diciendo: – Tengo que volver, debo saber quién es esa persona.

Acto seguido se puso en pie y se dirigió a uno de los SG-23 y comenzó a tocar el panel de control.

– Si aumento el tiempo de duración del viaje, podré averiguar qué demonios ocurre allí dentro – Dijo el doctor mientras configuraba rápidamente el prototipo. Su compañera no parecía entender nada y observaba con asombro mientras Alan iba de aquí para allá.

La luz del SG-23 se activó, las ondas chocaron entre sí y el sonido del reactor comenzó a iniciar su peculiar estruendo. Alan se dirigió corriendo a su compañera y le dijo: – Vi a un hombre con bata blanca allí dentro, igual puede explicarme qué está sucediendo y qué es lo que he descubierto en realidad.

Acto seguido se dio la vuelta y se introdujo en la esfera cuya luz potente indicaba el inicio del viaje. El doctor desapareció.

Cuando la luz permitió ver el interior de la sala, Alan observó desde la esfera que estaba sólo. Tenía tiempo de sobra para analizar aquel lugar, había configurado el viaje para un minuto de duración.

De pronto, el mismo hombre con bata blanca que vio en su segundo viaje apareció sentado en una silla de la sala de observación. Se levantó, abrió una de las puertas de acceso a la zona de experimentos donde se encontraba Alan y caminó velozmente hacia él. Desde la esfera observó a aquel hombre y quedó perplejo. No podía creerse lo que estaba viendo. Ese sujeto era exactamente igual que él. Su pelo, su rostro, llevaba su misma ropa. Era él mismo!

El científico, dentro de la esfera, estaba completamente paralizado. Aquella cosa, él mismo o lo que quiera que fuese, se acercaba con cara de pocos amigos hacia el SG-23. No podía hacer absolutamente nada, estaba en la esfera, de la cual no podía salir sin ayuda. Por otro lado, debía esperar a que el minuto se completara para poder huir de allí.

El individuo había llegado a la máquina donde se encontraba Alan. Se detuvo un par de segundos sin decir nada, introdujo sus dos manos en la esfera y sacó al doctor bruscamente tirándole por el suelo. Acto seguido, se lanzó sobre él golpeándole como un bestia. El verdadero científico se protegía como podía de los golpes del individuo mientras no paraba de preguntar: – ¿Quién eres?, ¿Qué es esto?!

La única respuesta que obtuvo fue una lluvia de golpes incesantes que le estaban destrozando. Uno de ellos acertó en la sien de Alan dejándole aturdido. En ese momento, el sujeto se levantó y se dirigió al SG-23.

Alan intentaba levantarse sin éxito mientras su doble, inmerso en la esfera del prototipo, le miraba sin mostrar ninguna emoción que no fuera la de odio.

La luz azul del SG-23 comenzó a emitirse iluminando toda la sala, las ondas se habían activado chocando entre sí  y el sonido del reactor comenzaba su ascenso. El minuto estaba a punto de finalizar, si no se levantaba y hacía algo, Alan quedaría allí atrapado para siempre.

El ruido era ensordecedor, la luz cegaba los ojos de Alan que hacía todos los esfuerzos por levantarse. Cuando lo consiguió, corrió con todas su fuerzas  hacia donde creía que estaba el SG-23 y a pesar de no ver nada, se lanzó de un salto hacia adelante esperando encontrar la esfera en el camino.

El contador estaba llegando a cero cuando la sala de pruebas se iluminó. La compañera de Alan parecía nerviosa y observó intranquila cómo la ondas de la esfera chocaban entre sí a la vez que se iniciaba el sonido característico del reactor.

El cuerpo de Alan comenzó a aparecer en el SG-23, pero no venía sólo. Estaba con otro individuo con el que parecía pelearse dentro de la esfera. La joven agarró al doctor Birth y lo sacó de allí pero la otra persona estaba agarrado a él y salieron juntos.

No podía creer lo que estaba viendo; había dos Alan peleando entre sí. ¿Qué demonios había sucedido en aquel lugar?

El combate duró varios minutos, cuando de un golpe certero, el verdadero doctor volteó a su doble dentro del SG-23. Éste quedó atrapado golpeando las paredes de la esfera con rabia y desesperación. La doctora miraba la situación inmóvil mientras Alan fue corriendo al panel de control del prototipo.

– Debemos mandar a esa cosa de vuelta! – exclamó el doctor mientras iniciaba la secuencia que activaba el SG-23.

– Como demonios sé que eres tú y no él! – dijo la doctora mientras se acercaba a Alan con cuidado.

– Soy yo, confía en mi – finalizó diciendo el científico mientras pulsaba la tecla de inicio.

La habitación se iluminó de nuevo con la luz cegadora, las ondas chocaron y la esfera se puso en marcha. Cuando aquel sujeto desapareció y la sala tornó a la penumbra roja provocada por las luces de emergencia, Alan dijo:

– Tenemos que destruir el SG-23 antes de que regrese.

– Doctor espera, creo que sé lo que está sucediendo – dijo su compañera mientras Alan introducía los códigos de anulación del sistema. Pensativa y sin levantar la cabeza del suelo continuó diciendo -. Sé por qué no viajaste a la sala en tu primer viaje y creo saber qué eran esas cosas que viste allí.

El SG-23 daba error al introducir los códigos y Alan parecía desesperado por destrozar su proyecto haciendo caso omiso a lo que su compañera había descubierto.

– Sé quienes eran esos tres individuos de humo que viste allí dentro, Alan. También sé quién es ese que se parecía a ti – dijo su compañera con insistencia. El doctor se detuvo, la luz de la esfera comenzaba a brillar indicando que el viaje de regreso estaba próximo.

Alan se dio la vuelta lentamente y dijo a su compañera: – ¿Cómo sabes que eran tres?

Al finalizar la pregunta recibió un fuerte golpe en la cabeza por parte de la doctora dejándole semiincosciente. Entonces ella le arrastró a la esfera y le introdujo dentro sin resistencia alguna. Desde el exterior, se apreciaba la luz intensa que el otro SG-23 estaba provocando. El falso Alan apareció en el otro prototipo e intentó salir de allí mientras el verdadero recuperaba el sentido y miraba a su compañera con impotencia.

– No puedo permitirte que destroces tu trabajo. Has descubierto algo con lo que muchos hombres a lo largo de su existencia han soñado, es algo increíble, has descubierto algo insólito que no se puede destruir. Has descubierto las Puertas del Infierno.

El científico escuchaba estupefacto a su compañera que no paraba de caminar de un lado a otro.

– Sé que eran tres individuos formados por humo negro, normal, ya estaban muertos. Como también sé quién es ese que está en el SG-23 – dijo señalando al sujeto que estaba golpeando con odio la esfera para poder salir. La cara de Alan no daba crédito a lo que estaba escuchando.

– Lo sé porque yo procedo del mismo sitio.

-Matius, Helen y su hija Kate -continuó diciendo-. La familia a la que asesinó el sujeto nº 1986-S, o mejor dicho, su proyección del odio retenido por la impotencia de ser asesinados formaban aquellas figuras que tuvieron la posibilidad de vengarse gracias a tu máquina Alan. El preso probó su propia médicina – dijo su compañera entre risas.

Tras una pausa en la que el científico intentó salir de la esfera golpeándola, continuó diciendo:

– Cálmate, ya no hay marcha atrás. Ese que está ahí – volvió a señalar al otro SG-23 – eres tú mismo. La proyección de todo tu odio y rabia almacenada desde esta noche, ha creado ese sujeto. Por eso la primera vez que hiciste el viaje no viste nada. Él no estaba formado y por eso nadie te esperaba a las puertas del infierno. Pero en tu segundo viaje, el odio era tan fuerte que ya estaba listo para venir.

La compañera de Alan se dirigió al panel del SG-23 y mientras tocaba algunas teclas dijo:

– Este mundo necesita algo de maldad, sois tan aburridos. ¿Quieres saber por qué el preso no se encontró con su propia proyección del mal? Porque él albergaba toda la que se podía tener, no quedaba ningún resquicio de bondad en su persona, por tanto en el infierno no iba a encontrar a su lado más oscuro, pero por desgracia se topó con alguien inesperado, pobre infeliz – dijo entre risas.

Alan la miraba con odio mientras parecía estar iniciando la secuencia de transporte.

– En cuanto a mí, efectivamente. Mi parte bondadosa era egoísta, era celosa y dentro de sí albergaba un odio hacia ti insuperable. Quiso ser la primera en probar tu creación y desde hace tres días fue la primera en encontrar su perdición – dijo con sarcasmo.

La luz de la esfera donde se encontraba Alan comenzó a iluminarse, las ondas chocaban entre sí y el doctor golpeaba con fuerza la esfera.

– Por cierto, en cuanto a los códigos de anulación del viaje… No hace falta decir más – rompió a reir y finalizó diciendo -. Ha sido un placer Alan, ahora nos toca a nosotros disfrutar de este mundo.

El sonido del reactor estaba a máxima potencia, la luz cubrió de un azul intenso y cegador la habitación llevándose consigo al verdadero doctor que permaneció una eternidad esperando una oportunidad para regresar.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

Obra registrada en Safe Creative Registro de Propiedad Intelectual. Todos los Derechos Reservados.

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comentarios
  1. elcisnenegro dice:

    Buena conclusión. El tema de viajes en el tiempo, puertas dimensionales y universos paralelos da para muchos relatos de este tipo. Si lo sabes llevar bien puedes encontrar un buen filón con este género, aunque no te apalanques en él. Sigue variando entre diferentes temáticas.

    Sigue currándotelo, y no te acomodes, que es lo peor que te puede pasar.

    Un saludo Neme

  2. Anónimo dice:

    Final sorprendente e inesperado. Esta bien dar al lector la intriga que necesita cada vez que se pone a leer un relato tuyo.Sigue asi.
    Un saludo

  3. Anónimo dice:

    En este relato, me ha gustado más la historia en general que el final, al contrario que en el resto, sigue así. Poco a poco irás mejorando y tus lectores te lo agradeceremos.

  4. Ussay1 dice:

    Muy buen relato, econtré la imagen de Reyes del Mal hace meses, y me encanto, pensaba ponerla en una de mis animaciones, (los 3 personajes hehos de humo x) ) ahora encuentro el relato, Muy excelente relato man, seguí así, historias como esa son las que nos dan ganas de avanzar a los historiadores :3 una inspiracion aunque un final inesperado, hubiera sido chido una pate 4 :3

    Si alguna vez llego a ocupar los reyes del mal en una animación voy a dar créditos a Neme :3
    Salu2 man 😛

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