Reflejos

Publicado: 7 agosto, 2010 en Relatos

Tim entró corriendo en el cuarto de baño de su casa, encendió la luz, cerró la puerta con firmeza y se dirigió al lavabo. Se apoyó en él, se miró en el espejo y resopló con fuerza empañando parte del mismo. Estaba nervioso, algo le incomodaba. Abrió el grifo, mojó sus manos con agua fría, se lavó la cara y se refrescó la nuca. Cuando fue a cerrarlo, la luz del cuarto de baño se apagó súbitamente.

Estaba a oscuras y no podía ver nada. Introdujo la mano en el bolsillo de su pantalón buscando el móvil. Lo sacó utilizándolo a modo de linterna y cuando Tim se dispuso a salir del baño para ver qué había cometido el fallo eléctrico, un ruido llamó su atención. Provenía del lavabo, de modo que acercó el móvil y se dio cuenta de que era el grifo que seguía abierto. Se acercó para cerrarlo y al llegar,  la luz del teléfono se consumió lentamente. El hombre se dispuso a apretar una nueva tecla para volver a tener algo de luz cuando se quedó paralizado; El tono de su cara se volvió blanco. El móvil se cayó al suelo iluminando el baño con una luz nadir sobrecogedora.

En el espejo ya no se reflejaba, en su lugar había una niña pequeña de unos 5 años de edad que inmóvil, no paraba de mirarle con una sonrisa incómoda. No podía ser cierto, aquello debía ser una pesadilla. La luz del teléfono se volvió a apagar. Tim se agachó a recogerlo y cuando se incorporó y volvió a activar la luz, aquella niña se acercó al espejo y susurrando dijo:

– Date prisa y cierra la puerta. Ya vienen.

Un profundo y aterrador gemido se escuchó al otro lado de la puerta del cuarto de baño y a través del pasillo. Sin mediar palabra, el hombre dio un salto hacia la puerta del baño y echó el pestillo temblando de miedo.

La situación era límite; una niña pequeña estaba en su espejo, observándole. Dentro de su casa había alguien extraño que se aproximaba hacia donde él estaba. Le temblaba todo el cuerpo, no sabía que hacer. Decidió llamar a la policía y contarles  el peligro en el que se encontraba. Una vez hecho esto y como por arte de magia, las luces del baño volvieron a encenderse.

Ahora podía ver a la niña con total claridad, sostenía una muñeca de trapo con  su mano izquierda, tenía el pelo rizado y rubio y sus ojos azules no se apartaban de Tim ni un segundo. La niña le miraba y sonreía cuando un nuevo sonido se produjo en el pasillo de aquella casa. El hombre se acercó a la puerta del baño y puso su oreja a fin de escuchar con mayor claridad lo que estaba sucediendo. !Parecía un cuerpo arrastrándose hacia el cuarto de baño!, era imposible. Estaba atrapado allí dentro, no tenía escapatoria. Si aquello conseguía alcanzar la puerta…, ¿qué demonios sería?

– Ya vienen, ya vienen-  canturreaba la niña jugando con la muñeca, cuando de pronto, dejó de cantar y miró con firmeza a Tim -. ¿Por qué no quieres jugar conmigo?- Dijo con una voz profunda y demoníaca, como si un monstruo infernal corrompiera a aquella niña.

El hombre no sabía que decir. Estaba paralizado. – Ven a jugar, porque van a venir y si no juegas conmigo te llevarán… -. continuó cantando la niña con dulzura mientras se alejaba del espejo con su muñeca.

Tim se acercó al lavababo y sin quitar ojo a la joven, se lavó la cara con el fin de despertar de aquel sueño, o de que aquella visión se borrara de su mente. Pero cuando separó las manos de su cara, algo le alertó más de lo que estaba; sus manos estaban embadurnadas de sangre. El lavabo, el suelo, había sangre por todas partes. De pronto la niña echó a correr hacia donde Tim se encontraba. Éste retrocedió hasta toparse con la puerta.

– Ven a jugar conmigo o te arrepentirás-. Dijo la muchacha con un tono agresivo mientras arrancaba la cabeza de su muñeca manchando el espejo con sangre de la misma.

En la puerta, comenzaron a escucharse arañazos, a alguien o algo gemir, y casi sin fuerza golpear la puerta.

Tim se sentía acorralado. Gritó para desahogarse. Gritó durante cerca de un minuto hasta quedarse casi  sin voz y comenzó a llorar desesperadamente. Entonces la niña interrumpió su llanto diciendo:

– Deja entrar a mi mamá. !He dicho que dejes entrar a mi mamá!.

¿A su madre? El hombre no sabía a que se refería, pero una cosa estaba clara, no iba a abrir la puerta. A saber qué clase de monstruo estaba allí fuera.

Los arañazos en la puerta parecían desesperados por entrar. No oía nada más fuera del cuarto de baño, tan sólo unos gemidos agonizantes interrumpían la risa de la niña.

– ¿Quiénes sois, qué queréis de mi?- gritó Tim mientras se acercaba con rabia al espejo.

Los ruidos tras la puerta se acentuaron durante un instante, pero cesaron enseguida. Ya no se oía nada. El hombre se acercó y se agachó para intentar mirar por la rendija de la misma. Un cuerpo parecía estar tumbado allí mismo, justo en frente suya. De pronto ese cuerpo desapareció, alguien o algo lo estaba arrastrando cuando la puerta fue golpeada con fuerza. Mucho más fuerte que la vez anterior.

– Ya vienen, te dije que vendrían y te llevarían – dijo la niña mientras intentaba unir la cabeza y el cuerpo de la muñeca-. Se ha roto – continuó diciendo mientras una risa malévola salió de su boca.

Los golpes en la puerta eran cada vez más fuertes hasta que uno de ellos la echó abajo. Tim estaba tirado en el suelo, embadurnado de sangre y con mucho miedo. Dos hombres entraron en el cuarto de baño y uno de ellos agarrando a Tim por el brazo dijo:

-Policia, queda usted detenido… – mientras decía estas palabras, Tim se dio la vuelta, miro al espejo y observó que junto a la niña había una mujer hermosa, con el pelo largo y rubio como la niña. La mujer estaba acariciando la cabeza de la joven. Lanzó una sonrisa a Tim y dijo:

– Te estaremos esperando Tim.

La niña miró a su madre y preguntó: – ¿Dónde se llevan a papá, mami?.

En ese momento el policia levantó a Tim y lo sacó del cuarto de baño. El pasillo por donde lo llevaban estaba repleto de sangre, el cuerpo de su esposa yacía en el suelo mientras un equipo médico intentaba reanimarlo sin éxito. Al pasar por una de las habitaciones, vio a otro equipo transportando el cadáver de su hija, en cuyas manos, sostenía el cuerpo de una muñeca sin cabeza.

Al pasar por uno de los espejos del pasillo Tim se detuvo, se miró y casi sin poder articular palabra, pidió perdón.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

Obra registrada en Safe Creative Registro de Propiedad Intelectual. Todos los Derechos Reservados.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Buenisimo, me ha encantado. Escribe más a menudo.

    Un saludo.

  2. Tarbi dice:

    WOW¡¡¡¡ increible

  3. bermudezz dice:

    De aplauso….plas plas plas plas!!!

  4. Anónimo dice:

    🙂 muy bien!!

  5. elcisnenegro dice:

    Sensacional. Incluso veo que te estás atreviendo con el género de terror…. Me gusta tal variedad. Un saludo

  6. Gracias por los mensajes 😀 Son de gran ayuda para mi motivación

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