Segunda oportunidad 2/2

Publicado: 5 agosto, 2010 en Relatos

Hacía tres noches que había empezado a llover y desde entonces no había parado ni un sólo momento. El suelo por el que caminaba Robert en dirección a Lady Rivi estaba completamente encharcado de agua. Aquella noche las calles estaban desiertas, la ciudad había entrado en un sueño profundo del que parecía no tener intención de despertar.

Robert se detuvo por unos instantes. La tromba de agua bañaba su cara y todo su cuerpo; estaba calado hasta los huesos. Se miró en el reflejo del cristal de un coche que estaba aparcado a su lado y pensó que qué demonios estaba haciendo. Todo aquello debía ser un sueño y deseaba despertar lo antes posible. Bastantes problemas tenía ya en su vida como para encima jugar a detectives.

De repente, y mientras se reflejaba en el cristal de aquel vehículo, vio un fogonazo de luz blanca. Durante un par de segundos quedó ciego, pero en medio de aquel extraño suceso, en su mente vislumbró un letrero de chapa situado en la pared de un edificio donde se podía leer Calle Lady Rivi.

Sin mediar palabra se miró el reloj, quedaban cinco minutos para que dieran las 0.00 AM y la famosa calle estaba a la vuelta de la esquina de donde él se encontraba. Robert comenzó a andar, pero la emoción por descubrir el misterio que giraba en torno a aquel lugar le hizo aligerar el paso.

Un trueno justo encima de su cabeza partió el cielo en dos. Al joven muchacho no le importó, es más, parecía no haberlo oído.  La emoción le embriagaba. Estaba a tan sólo 20 metros, 10 metros, 5 metros para girar la esquina y adentrarse en la calle Lady Rivi. Su corazón le iba a saltar del pecho, nunca había sentido una sensación similar. Justo antes de llegar a la esquina se detuvo. Estaba a un paso de encontrar lo que aquel extraño papel ocultaba. Faltaban tres minutos para la medianoche cuando Robert sufrió otro fogonazo. Este era más intenso que el anterior y algo más duradero. En él no apreció gran cosa; distinguió que era de noche y estaba lloviendo.

Tras esta nueva visión, decidió continuar y girar la esquina. Para su asombro la calle estaba completamente vacía. Se miró el reloj y apenas faltaba un minuto para la hora clave. Recorrió la vía en busca de alguna pista que pudiera aclarar el misterio, pero no encontró nada.

Habían pasado cinco minutos desde la medianoche cuando las campanas de una iglesia cercana comenzaron a sonar. Como por arte de magia, el torrente de agua se detuvo dejando paso a diminutas gotas que salpicaban con timidez la cara de Robert.  El silencio roto por la lluvia, volvió a imponerse ante las calles de la dormitada ciudad. El muchacho se sentía muy incómodo ante aquel silencio.

Pronto su incomodidad dio paso a la emoción, el miedo y la tensión que minutos antes había experimentado. El sonido de una persona caminando se apreciaba a lo lejos. Decidió esconderse detrás de un coche para correr el menor riesgo posible. Aquella persona giró la esquina y se adentró en la Calle Lady Rivi. Robert no conseguía distinguir quién era, pero le resultaba muy familiar.

Una luz blanca volvió a cegar los ojos del asustado muchacho. Esta vez fue mucho más prolongada que las anteriores. En efecto, vio con claridad la misma calle en la que se encontraba, era de noche y la lluvia caía sin apenas fuerza.

Cuando volvió a la realidad, aquella persona estaba muy próxima a donde él se encontraba.  No podía creer lo que estaba viendo, se frotó los ojos para asegurarse de que no era ningún sueño o ninguna visión. La forma en la que andaba aquel personaje, su ropa, su pelo, su cara.  ¡Todo!. ¡Era el mismo!. No podía ser verdad, no podía verse a sí mismo caminando por las calles de la ciudad. ¿Estaba muerto?, ¿estaba dentro de un sueño del cual no podía despertar?. Robert, agachado tras aquel coche, miró al suelo y se reflejó en un charco de agua que se había formado a sus pies. Observó su cara deformada por las diminutas gotas de lluvia que se fundían con el charco.

Un nuevo fogonazo le hizo tener otra de esas visiones. Esta vez era mucho más intensa; La Calle Rivi, la noche, la lluvia. Podía  ver el coche donde él mismo estaba escondido pero no había nadie. De nuevo otro fogonazo apareció en su mente, pero esta vez no era para devolverle a la realidad. Era el fogonazo de las luces de un vehículo.

Cuando recuperó la visión, Robert alzó la vista y se encontraba muy próximo a sí mismo. Distinguió el ruido del motor de un coche que giró la esquina para adentrarse en la calle donde estaba.  El automóvil, cuyo conductor mostraba claros símbolos de embriaguez,  se dirigía a gran velocidad hacia “su otro yo”. Cada vez estaba más cerca y Robert salió de su escondite para avisar a aquella persona, a él mismo, o a lo que quisiera que fuera esa visión. Pero parecía no prestarle ninguna atención.

El coche se encontraba a tan sólo escasos metros de esa persona. Robert en un acto de valentía saltó a la calle y se lanzó a por aquel joven para salvarle de un atropello seguro. Traspasó a “su otro yo” como si de humo se tratara. El coche pasó por encima de él. Robert quedó tendido en el suelo boca arriba, inclinó la cabeza pero no había nada, la calle estaba vacía. Aquella aparición había desaparecido como si nada. El coche y la visión de él mismo se habían esfumado juntos.

No entendía nada. Introdujo la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó el pequeño pergamino arrugado y mojado por la lluvia:

”¡FELICIDADES Robert!, el destino es algo que no se puede cambiar, por lo tanto debemos saber aprovechar las segundas oportunidades. Calle de lady Rivi 0.00 AM “

Había visto su destino. La segunda oportunidad que tenía entre sus manos no podía volver a desaprovecharla. Desde ese momento, Robert comenzó a vivir.

Gracias por perder el tiempo conmigo.

Neme.

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Safe Creative #1008056981020

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comentarios
  1. bermudez dice:

    Excelente, eso es lo que he votado. Ha habido un punto en el que se me ha puesto la piel de gallina. !Bravo neme! Esta segunda parte ha sido muy acorde con la primera, no nos has defraudado para nada 🙂

  2. elcisnenegro dice:

    Buen final Neme, da que pensar. Sigue deleitándonos pronto con tus magnas creaciones.

  3. Me sacáis los colores jeje

  4. Anónimo dice:

    Muy bueno!, pero me ha parecido mejor el primero, de todas formas sigue escribiendo estos relatos cortos.

    Un saludo.

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