Segunda oportunidad 1/2

Publicado: 4 agosto, 2010 en Relatos

Parecía increíble que aquella noche fuera su cumpleaños. Cuando una persona cumple años debe de estar feliz, debe de ser uno de los mejores días de todo el año. Los cumpleaños se celebran con la gente que quieres, es un día especial. Pero para Robert no era así; estaba solo y sus ganas de vivir empezaban a naufragar en aquel mar de injusticias en el que estaba inmerso.

Caminaba sin rumbo por el silencioso y frío pasillo subterráneo que atravesaba la avenida. Era un pasillo estrecho, iluminado con tubos fluorescentes, aunque la mayoría simplemente parpadeaban como si estuvieran a punto de desconectarse. Su luz se reflejaba en la pared, decorada en algunas partes con el moho producido por las goteras del techo.  En el centro del túnel había una máquina expendedora de comida y Robert, que cruzaba todos los días aquel largo corredor rumbo a su casa, como si se tratara de un ritual, realizaba siempre la misma secuencia;  al llegar a la máquina expendedora se detenía, observaba los diferentes snacks y como si de la elección dependiera su vida,  escogía con cautela el producto que iba a comerse. Aunque siempre acababa comprando lo mismo; una barrita de chocolate rellena de caramelo y galleta.

Pero esa noche y a pesar de la monotonía y amargura en la que se estaba convirtiendo su vida, quizás llevado por la emoción de celebrar años, decidió elegir otra golosina; una barrita de cereales con sabor a fruta. De modo que introdujo las monedas en la máquina, pulsó los botones correspondientes para la elección de su producto y esperó a que cayera en el departamento correspondiente para poder cogerlo.  Sin más, siguió su camino por el pasillo mientras observaba el envoltorio de la barrita de cereales.

Se detuvo en seco en aquel solitario lugar. No podía creer lo que estaba viendo, debía ser una broma de mal gusto,  aunque una broma con mucha casualidad. Al abrir el envase del snack y enrollado alrededor de la barrita de cereales, había una especie de pequeño pergamino donde se podía leer:

”  ¡FELICIDADES Robert!, el destino es algo que no se puede cambiar, por lo tanto debemos saber aprovechar las segundas oportunidades. Calle de lady Rivi 0.00 AM “

Robert no podía creerse lo que estaba leyendo, alguien debió meter ese papel allí dentro para gastar alguna broma a un inocente como él. Pero por otro lado, era demasiada casualidad que ese día cumpliera años y que el mensaje fuera dirigido a una persona con su mismo nombre, pensó. No sabía qué hacer. eran las 23. 45 PM y la calle a la que se refería la nota estaba a menos de 10 minutos de aquel túnel subterráneo.

Robert aún sin saber qué hacer y detenido en medio de aquel frío pasillo, comenzó a escuchar un sonido extraño que provenía del inicio del túnel por donde había entrado. Era un sonido agudo e intermitente que aumentaba de velocidad e intensidad. Cesaba,  y al momento, volvía a reproducirse la misma secuencia pero esta vez algo más cerca de su posición. El muchacho se giró lentamente para descubrir que producía aquel extraño pero familiar ruido.

Los tubos fluorescentes que iluminaban el paso subterráneo comenzaban a apagarse uno a uno. Robert sintió pánico, era como si la oscuridad se dirigiera directamente hacia él.  Por unos instantes se quedó paralizado observando aquella escena que parecía sacada de una película de terror. No podía ver nada más a allá. La velocidad con la que la luz se extinguía de aquel pasillo, aumentaba de velocidad a medida que se aproximaba a él.

Por fin reaccionó. Se dio la vuelta y comenzó a correr hacia la salida del túnel. Corrió sin mirar atrás con todas sus fuerzas sintiendo en su espalda el frío aliento de la muerte. Subió las escaleras que daban paso a la boca de aquel pasillo justo antes de que el último tubo fluorescente se apagara dejándole allí atrapado. O al menos eso era lo que él pensaba.

En la calle hacía frío y estaba lloviendo. No habían transcurrido más de dos minutos desde que se decidió por la barrita de cereales y le parecía que había pasado una eternidad.  Todo aquello no era normal, algo raro estaba sucediendo y estaba seguro de que el papel que había encontrado dentro del snack tenía mucho que ver. De modo que decidió apresurarse y se dirigió hacia la calle que indicaba el pergamino; la calle lady Rivi.

Continuará…

Gracias por perder el tiempo conmigo.

PD. Hoy es mi cumpleaños ^^

Neme.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    hoy es tu cumpleaños? felicidades Neme, nunca cambies! vales mil!

  2. Tarbi dice:

    me encantaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡ 🙂

  3. elcisnenegro dice:

    Estoy deseando leer la siguiente parte…. Por cierto, felicidades!

  4. Anónimo dice:

    Muy bueno!, me encanta que hayas tomado la decisión de escribir relatos cortos, en vez de reflexiones como hacías antes.

    Un saludo.

  5. bermudez dice:

    Llevo poco tiempo leyéndote pero va a ser que me estoy enganchando a tus relatos 🙂 !Qué intriga! Estoy deseando saber como sigue… !Muy bien Neme, felicidades por partida doble!

  6. […] Segunda oportunidad 1/2 agosto, 2010 10 comentários […]

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